TERAPIA DE PAREJA ONLINE

A veces el problema no está en que uno de los dos esté equivocado, sino en que ambos están viviendo la relación desde historias distintas.

Una relación reúne a dos personas que han aprendido maneras diferentes de expresar afecto, enfrentar conflictos, pedir lo que necesitan, protegerse o interpretar lo que hace el otro.

Muchas dificultades aparecen precisamente ahí: en el encuentro entre esas diferencias.

La terapia de pareja puede ofrecer un espacio para comprender mejor qué está ocurriendo entre ambos y trabajar sobre las dinámicas que se han ido formando dentro de la relación.

01

No es necesario esperar a que la relación esté al límite.

Una pareja puede consultar porque existe un conflicto muy concreto o porque ha comenzado a aparecer una sensación más difícil de definir: distancia, desgaste, discusiones frecuentes, dificultades para escucharse o la impresión de que determinadas situaciones terminan siempre de una manera parecida.

También puede haber diferencias respecto de:

  • expectativas sobre la relación;
  • formas de expresar afecto;
  • sexualidad;
  • convivencia;
  • familia;
  • responsabilidades;
  • proyectos futuros;
  • confianza;
  • decisiones importantes.

No es necesario llegar sabiendo exactamente cuál es “el problema”.

Parte del proceso puede consistir precisamente en comprender qué está ocurriendo entre ambos.

02

Estar juntos no significa vivir la relación de la misma manera.

Cada persona llega a una relación con una historia distinta.

Lo que para uno puede significar cercanía, para el otro puede sentirse como presión.

Lo que uno interpreta como distancia puede ser, para el otro, una manera de evitar que una discusión empeore.

Lo que uno necesita escuchar puede no ser aquello que el otro aprendió a expresar.

Muchas veces el conflicto no aparece simplemente porque alguien esté actuando “mal”, sino porque dos maneras diferentes de comprender y responder se encuentran una y otra vez.

Comprender esas diferencias no significa justificar cualquier conducta. Significa poder observar con mayor precisión qué está ocurriendo y qué consecuencias tiene dentro de la relación.

03

Una discusión casi nunca empieza sólo donde parece empezar.

El contenido visible de una discusión puede ser relativamente pequeño.

Una tarea doméstica.
Un mensaje que no llegó.
Una decisión.
Una frase.
Una diferencia de horarios.

Pero la intensidad que adquiere puede estar relacionada con algo más amplio: sentirse ignorado, controlado, poco considerado, rechazado, invadido, solo o no comprendido.

Por eso el trabajo no consiste únicamente en aprender a “comunicarse mejor”.

También interesa comprender:

qué interpreta cada uno que está ocurriendo;
qué intenta hacer frente a ello;
cómo responde la otra persona;
y qué dinámica termina apareciendo entre ambos.

04

A veces necesitamos escuchar a la pareja. Otras veces, a cada persona dentro de ella.

El proceso puede incluir principalmente sesiones conjuntas y, cuando resulta útil, algunas sesiones individuales con cada integrante.

Estas sesiones individuales permiten explorar con mayor profundidad cómo cada persona está viviendo el conflicto, qué historia puede estar influyendo en su manera de responder y qué resulta difícil expresar dentro de la conversación conjunta.

Pero existe una diferencia importante:

no son dos terapias individuales paralelas.

Las sesiones individuales siguen formando parte del trabajo de pareja y se mantienen centradas en aquello que está ocurriendo dentro de la relación.

La forma de manejar la información compartida en esos espacios se acuerda como parte del encuadre terapéutico.

05

Podemos intentar hacer una cosa y producir otra.

En una relación, la intención con que hacemos algo y la manera en que el otro lo vive no siempre coinciden.

Una persona puede intentar ayudar y ser vivida como controladora.

Puede intentar evitar una discusión y ser interpretada como indiferente.

Puede pedir cercanía de una manera que el otro experimenta como exigencia.

Comprender esta diferencia permite salir de una pregunta que muchas veces bloquea la conversación:

“¿Quién tiene razón?”

y empezar a preguntarnos:

“¿Qué está ocurriendo entre nosotros cuando hacemos esto?”

06

Una relación no requiere que dos personas terminen pensando igual.

Algunas diferencias pueden resolverse.

Otras pueden negociarse.

Y otras probablemente continúen existiendo.

El trabajo no consiste necesariamente en eliminar todas las diferencias, sino en comprender cuáles están produciendo dificultades, qué hace cada persona frente a ellas y si existe una manera distinta de relacionarse con aquello que no puede —o no necesita— desaparecer.

07

Cuando uno responde de otra manera, la relación también puede empezar a cambiar.

Las dinámicas de pareja se mantienen porque las respuestas de uno influyen en las del otro.

Eso significa que el cambio tampoco depende únicamente de identificar quién comenzó el problema.

Puede ser más útil observar cómo se sostiene la secuencia.

Qué hace uno.
Qué ocurre en el otro.
Qué respuesta aparece después.
Y cómo ambos terminan nuevamente en un lugar conocido.

Cuando esa secuencia empieza a hacerse visible, aparecen nuevas posibilidades de respuesta.

08

Continuar juntos no es el único resultado posible.

La función de la terapia no es convencer a una pareja de permanecer unida.

A veces el proceso permite reconstruir aspectos importantes de la relación.

En otros casos ayuda a comprender que ciertas diferencias no pueden resolverse de la manera que uno o ambos esperaban.

También puede convertirse en un espacio para tomar decisiones sobre la continuidad de la relación o para atravesar una separación de una manera diferente.

El objetivo no está decidido antes de comenzar.

09

No estoy ahí para decidir quién tiene razón.

La terapia de pareja no funciona como un juicio.

Mi trabajo no consiste en determinar cuál de los dos tiene una versión correcta de la relación.

Me interesa comprender cómo cada persona está viviendo lo que ocurre y qué sucede cuando ambas experiencias se encuentran.

Eso también implica procurar que ambos puedan hablar y ser escuchados, sin convertir la sesión en una reproducción de la misma discusión que ocurre fuera de ella.

10

No todos los conflictos pueden trabajarse como un problema de pareja.

Cuando existe violencia, coerción, amenazas, miedo o una situación en la que una de las personas no puede participar libremente, no es adecuado tratar el problema simplemente como una dificultad de comunicación ni distribuir artificialmente la responsabilidad entre ambos.

En determinadas situaciones, la terapia de pareja puede no ser el formato apropiado.

La prioridad pasa a ser la seguridad y puede ser necesario recurrir a otro tipo de apoyo o intervención.

11

La primera sesión se realiza con ambos integrantes.

El comienzo permite conocer qué los llevó a consultar y cómo cada uno está entendiendo actualmente la dificultad.

No es necesario que lleguen con una versión común de lo ocurrido.

De hecho, es habitual que existan diferencias importantes en cómo cada persona describe el problema.

Durante las primeras sesiones podemos comenzar a observar:

  • qué situaciones producen mayor conflicto;
  • cómo responde cada uno;
  • qué expectativas existen respecto de la terapia;
  • y qué forma de trabajo puede resultar más adecuada.

12

Lo esencial antes de reservar

Modalidad

100% online mediante Google Meet

Duración

50 minutos

Arancel particular

$25.000 CLP por sesión

Arancel diferenciado Fonasa

$15.000 CLP por sesión

Disponible previa acreditación y cumplimiento del procedimiento correspondiente.

Actualmente las sesiones no se realizan mediante bono Fonasa.

Primera sesión

La primera sesión se realiza con ambos integrantes de la pareja.

Reservas

Las nuevas atenciones pueden reservarse desde la página Agendar.

13

¿Tenemos que estar de acuerdo en cuál es el problema?

No.

Es frecuente que cada persona comprenda la situación de manera diferente. Precisamente esas diferencias pueden formar parte de aquello que necesitamos explorar.

¿Todas las sesiones son juntos?

No necesariamente.

La mayor parte del proceso puede realizarse conjuntamente, pero en algunos momentos puede resultar útil conversar individualmente con cada integrante.

¿Las sesiones individuales son confidenciales respecto de mi pareja?

La forma de manejar la información compartida en sesiones individuales se acuerda explícitamente como parte del encuadre.

La idea es evitar una situación en la que el terapeuta termine manteniendo información que impida trabajar adecuadamente con la relación.

¿La terapia busca que sigamos juntos?

No.

La terapia no parte de un resultado predeterminado sobre la continuidad de la relación.

¿Podemos consultar si estamos pensando en separarnos?

Sí.

Comprender qué está ocurriendo y poder conversar de otra manera también puede ser útil cuando la pareja está evaluando su continuidad.

La terapia de pareja ofrecida mediante este sitio corresponde a atención psicológica programada.

Si existe violencia, amenazas, riesgo inmediato o alguna situación que comprometa la seguridad de uno de los integrantes, puede ser necesario recurrir a servicios especializados o de emergencia antes de considerar un proceso de pareja.

Si están pensando en comenzar, pueden revisar las horas disponibles.

No necesitan llegar de acuerdo sobre qué está ocurriendo para reservar una primera sesión.