MI FORMA DE TRABAJAR
Comprender una dificultad implica algo más que ponerle un nombre.
Dos personas pueden atravesar situaciones aparentemente similares y vivirlas de maneras muy distintas.
Por eso, aunque los diagnósticos, conceptos psicológicos y conocimientos generales pueden ser útiles, no parto de la idea de que expliquen por sí solos lo que está ocurriendo con una persona.
Me interesa comprender cómo estás viviendo aquello que te ocurre, qué lugar ocupa dentro de tu historia y cómo se relaciona con la manera en que has ido construyendo una comprensión de ti mismo, de los demás y del mundo.
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La persona antes que el problema
Una dificultad ocurre dentro de una vida.
Cuando alguien consulta, es posible describir aquello que está ocurriendo mediante síntomas, conductas o categorías psicológicas.
Eso puede ser útil.
Pero esas descripciones no nos dicen necesariamente qué significa esa experiencia para esa persona.
Una misma reacción puede aparecer por razones diferentes. Una conducta que desde fuera parece poco comprensible puede haber tenido sentido dentro de determinadas circunstancias o relaciones.
Por eso me interesa conocer no sólo qué ocurre, sino también:
- cómo lo experimentas;
- qué significado tiene para ti;
- en qué situaciones aparece;
- cómo respondes cuando ocurre;
- y cómo se relaciona con otras partes de tu experiencia.
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Cómo organizamos nuestra experiencia
No vivimos simplemente aquello que ocurre. También lo interpretamos.
A medida que vivimos diferentes experiencias vamos desarrollando maneras relativamente estables de comprendernos y comprender aquello que sucede a nuestro alrededor.
No construimos esas formas de manera deliberada.
Se van formando dentro de nuestra historia, nuestras relaciones y las situaciones que hemos tenido que enfrentar.
Eso contribuye a que podamos experimentar cierta continuidad:
seguir reconociéndonos como nosotros mismos a través del tiempo, incluso mientras cambiamos.
Pero algunas de esas formas de comprender y responder pueden empezar a producir dificultades cuando las circunstancias cambian o cuando aquello que antes funcionaba deja de hacerlo.
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Historia, identidad y continuidad
Cambiamos constantemente sin dejar de sentir que seguimos siendo nosotros.
Nuestra identidad no es una esencia inmóvil.
Tampoco empezamos desde cero cada vez que queremos cambiar.
Existe una continuidad entre quiénes hemos sido, cómo hemos aprendido a relacionarnos con aquello que vivimos y las posibilidades que podemos imaginar para nosotros mismos.
Por eso, comprender nuestra historia no significa buscar una explicación única en el pasado.
Significa observar cómo determinadas experiencias continúan teniendo presencia en nuestra manera actual de sentir, interpretar y actuar.
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Fenomenología
Antes de explicar una experiencia, necesito saber cómo está siendo vivida.
La fenomenología aporta una pregunta aparentemente sencilla:
¿Cómo es esta experiencia para la persona que la está viviendo?
En lugar de comenzar inmediatamente clasificando lo que ocurre, intento acercarme primero a cómo aparece esa experiencia desde tu propia perspectiva.
Qué notas.
Qué sientes.
Qué cambia en tu manera de relacionarte con los demás.
Qué parece evidente para ti en ese momento.
Este nivel de comprensión puede revelar diferencias importantes que una descripción externa no permite observar.
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Hermenéutica
Comprendemos lo que vivimos dentro de una historia.
Una experiencia no tiene necesariamente un significado independiente del resto de nuestra vida.
Interpretamos lo que ocurre desde aquello que conocemos, esperamos, tememos y hemos aprendido.
La hermenéutica aporta precisamente una atención especial a cómo construimos significado.
Esto implica que comprender una dificultad también puede requerir observar cómo se relaciona con:
- tu historia;
- tus vínculos;
- tus expectativas;
- la manera en que te comprendes;
- y aquello que una determinada situación representa para ti.
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Posracionalismo
Mi principal referencia clínica.
El posracionalismo constituye el marco teórico que más ha influido en mi manera de comprender la psicoterapia.
Desde esta perspectiva, resulta particularmente importante observar cómo una persona organiza su experiencia y cómo mantiene una sensación de continuidad acerca de quién es.
No se trata simplemente de identificar pensamientos “incorrectos” para sustituirlos por otros ni de aplicar una técnica determinada frente a cada síntoma.
La conversación y la exploración de la experiencia ocupan un lugar central porque permiten comprender cómo aquello que ocurre adquiere sentido dentro de la organización personal de quien lo está viviendo.
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Un modelo que también se ha construido en la práctica
Mi forma de trabajar no se reduce a una sola teoría.
Aunque el posracionalismo es mi principal referencia, no trabajo exclusivamente desde él.
Con los años de práctica clínica he ido incorporando otras perspectivas, recursos y maneras de intervenir cuando han resultado útiles para comprender o trabajar determinadas situaciones.
Algunas de estas formas de trabajo aparecen recurrentemente y han ido adquiriendo cierta estructura dentro de mi práctica.
No funcionan, sin embargo, como recetas que deban aplicarse de la misma manera frente a todas las personas o problemas.
La pregunta sigue siendo:
¿Qué sentido tiene hacer esto aquí, con esta persona y en este momento del proceso?
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Explorar también es trabajar
Comprender no es simplemente prepararse para intervenir después.
A veces existe la expectativa de que la psicoterapia debería producir rápidamente una estrategia, una tarea o una técnica.
En algunos momentos eso puede ser útil.
En otros, apresurarnos a intervenir puede impedirnos comprender suficientemente aquello sobre lo que estamos intentando actuar.
Explorar una experiencia, distinguir aspectos que hasta entonces parecían mezclados, reconocer una secuencia o encontrar una manera diferente de comprender algo también constituye trabajo terapéutico.
No porque comprender sea siempre suficiente para cambiar, sino porque permite que una eventual intervención tenga mayor sentido.
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Comprender, intervenir, observar
El proceso puede moverse entre estos momentos muchas veces.
Cuando aparece una razón para intervenir de determinada manera, podemos hacerlo.
Después interesa observar qué ocurrió.
¿Cambió algo?
¿Apareció una dificultad distinta?
¿La experiencia fue diferente de lo esperado?
¿La intervención nos permitió comprender algo que antes no habíamos visto?
El proceso puede entonces volver a abrir nuevas preguntas.
Comprender → Intervenir → Observar → Comprender
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La relación terapéutica
La psicoterapia también ocurre entre dos personas.
La teoría desde la que trabaja un terapeuta importa, pero no es lo único que determina lo que ocurre dentro de una terapia.
También importa si puedes hablar con suficiente libertad, si mi manera de preguntar te resulta comprensible, si podemos revisar juntos aquello que está ocurriendo y si existe suficiente confianza para expresar desacuerdo o decir cuando algo no está funcionando.
No espero que aceptes automáticamente mis interpretaciones.
Una idea puede parecerme clínicamente interesante y, aun así, no hacer sentido para ti.
Esa diferencia también merece ser explorada.
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¿Qué significa cambiar?
No existe una versión predeterminada de la persona que deberías llegar a ser.
Mi trabajo no consiste en definir desde fuera cuál sería tu “mejor versión”.
El cambio puede significar cosas diferentes dependiendo de aquello que llevó a una persona a consultar.
Puede incluir una disminución del malestar o de determinados síntomas.
Puede implicar responder de otra manera frente a situaciones conocidas.
Puede permitir tomar decisiones que antes parecían difíciles.
O puede modificar la manera en que una persona comprende y vive algo que quizás no pueda desaparecer completamente.
En una fase avanzada del proceso, también puede ser útil preguntarnos no sólo qué ha cambiado, sino cómo estás viviendo desde ese cambio.
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Una forma de trabajar que también puede no ser para ti
No todas las psicoterapias funcionan de la misma manera.
Si estás buscando principalmente un programa altamente estructurado, con una secuencia predeterminada de ejercicios y objetivos establecidos de antemano para un diagnóstico específico, mi manera de trabajar puede no ser la que mejor se ajuste a lo que buscas.
Eso no significa que una forma sea mejor que la otra.
Son maneras diferentes de entender y organizar el trabajo terapéutico.
Durante las primeras sesiones también podemos observar si este modo de trabajar resulta útil para aquello que necesitas.
Si quieres comenzar, podemos partir por aquello que hoy ocupa más espacio para ti.
No necesitas comprenderlo completamente antes de consultar.